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La cultura de espacios libres de humo.

18/11/20

 

 

 

  • A partir de todas las investigaciones realizadas, se ha podido determinar que fumar es una de las primeras causas de enfermedad, discapacidad y muerte evitable en la población a nivel mundial. El humo del cigarrillo daña o altera la salud del corazón porque los órganos más afectados son las arterias que lo nutren; por esta razón, el fumador y las personas de su entorno son enfermos potenciales.

 

 

 

 

  • Conocedores de la importancia de mantener el aire limpio para fumadores y no fumadores, desde la propuesta de Corazones Responsables promovemos los espacios libres de humo de cigarrillo y de todos los sistemas de administración de nicotina, sin estigmatizar, perseguir o segregar a quienes mantienen el hábito, respetando su decisión sobre fumar o no fumar y garantizando a unos y a otros, ambientes en los que puedan respirar con tranquilidad, al saber que ese aire que respiran no tiene los productos de la combustión del tabaco que tantos efectos dañinos posee.

 

 

 

  • Tanto las personas que fuman y quienes están a su alrededor tienen un riesgo mayor de desarrollar múltiples enfermedades; el fumador habitual se considera una persona enferma gracias al efecto adictivo de la nicotina que aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades que alteran severamente su calidad de vida y la posibilidad de morir prematuramente; el riesgo es mayor cuanto más tabaco se consume diariamente y cuanto más tiempo se fuma.

 

 

 

 

  • El consumo de tabaco solamente beneficia a toda la industria que fabrica, distribuye y comercializa el tabaco y otros dispositivos relacionados con el mismo. Los informes científicos, que han indagado sucesivamente los efectos del tabaquismo para la salud, incrementan progresivamente la lista de enfermedades relacionadas con el tabaco y su efecto dañino sobre la salud de las personas.

 

 

 

 

  • El tabaquismo es una enfermedad adictiva, curable con tratamiento adecuado y potencialmente mortal sin él. Aunque se suele pensar que fumar depende de una decisión individual y de la voluntad de hacerlo, en realidad es una adicción porque la nicotina produce dependencia física y psicológica en el organismo y genera en el fumador un consumo compulsivo, además de los efectos psicoactivos.

 

 

 

 

  • El fumador es una persona enferma y adicta, que requiere asistencia y atención para lograr superar esta situación; las normas vigentes contemplan que la persona que tiene el hábito de fumar pueda contar con asistencia médica desde los programas obligatorios de salud para que acuda a centros de cesación del consumo y reciba la atención necesaria que su enfermedad precisa.

 

 

 

  • La capacidad del tabaco para generar dependencia se debe
    fundamentalmente a la nicotina, un potente alcaloide de acción central y periférica con efectos estimulantes y relajantes según la dosis ingerida; estas respuestas corporales a la nicotina actúan como refuerzos positivos de la conducta de fumar. Los efectos psico neurológicos de la nicotina son los responsables del desarrollo de la adicción farmacológica, la tolerancia y el síndrome de abstinencia; se conoce que su capacidad adictiva es mayor que la de la cocaína y la heroína.

 

 

 

  • La nicotina crea adicción al tabaco a través de la estimulación de algunas funciones cerebrales y promueven la liberación de sustancias como la dopamina que activan en el sistema las funciones de placer y/o recompensa del cerebro. Cuando la persona habituada deja de fumar, a los 50 ó 60 minutos siente un intenso deseo de fumar; a las 24/48 horas, esta sensación se acompaña de irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse, cansancio y aumento del apetito, situaciones que el fumador sólo calma fumando. La dependencia psíquica se muestra en la forma de fumar y en las asociaciones que establece el fumador entre los momentos y situaciones especialmente placenteras y la presencia del tabaco; esta dependencia es la que hace que, para muchas personas, fumar tabaco se convierta en una conducta prioritaria sobre otras.

 

  •  Esto es muy importante: al abandonar el consumo de tabaco el riesgo se va reduciendo a medida que el tiempo pasa; por ejemplo, el riesgo de enfermedad coronaria (infarto, angina de pecho), disminuye significativamente al cabo de diez años de dejar de fumar. De igual manera,
    existen efectos benéficos a corto plazo derivados del no consumo de tabaco y demás productos relacionados, en los siguientes días de dejar de fumar ocurren cambios en los latidos del corazón, la presión arterial y la oxigenación de la sangre. La función pulmonar mejora desde los tres meses
    iniciales y desaparecen los efectos desagradables asociados con el aliento, color de los dientes, dedos, uñas, olor del cabello y la ropa. Lo ideal es no
    iniciar el consumo, pero si ya eres fumador, dejar de fumar es una opción que desde el primer momento aporta calidad de vida.
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