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Mitos y realidades sobre el derecho a respirar un aire libre de humo de tábaco.

18/11/20

 

  • “Siempre se ha hecho”

Muchas costumbres sociales muy arraigadas han cambiado a lo largo de las últimas décadas. La alimentación, la higiene corporal o ciertas costumbres ligadas a la seguridad vial han experimentado cambios notables en nuestro entorno; el uso del cinturón de seguridad en los carros o del casco cuando se va en moto, incluso en bicicleta, son claros ejemplos de estos cambios. La evidencia que muestra cómo el uso del casco y del cinturón de seguridad aumenta nuestra seguridad y salva muchas vidas, ha contribuido a que los ciudadanos hayan adoptado estas precauciones cuando se desplazan en carro, moto o bicicleta. Otras costumbres, que hace pocos años eran frecuentes, como fumar en los transportes públicos, en centros comerciales, en el cine, en los restaurantes, en universidades y colegios, hoy son inaceptables. 

 

  • “Los adultos tienen derecho a elegir fumar”

Muy pocos adultos “eligen” fumar; la mayoría de los fumadores iniciaron en su niñez y en su adolescencia cuando se es más susceptible a las tácticas promocionales de la industria tabacalera. Las decisiones tomadas con información falsa y manipulación no pueden ser consideradas una elección.

La mayoría de los fumadores comienzan a fumar antes de que puedan conocer los riesgos del uso del tabaco y las propiedades adictivas de la nicotina; así rápidamente se hacen adictos y luego es difícil dejarlo.

 

  • “Existen temas de salud más importantes para tratar”

 

Hay muchos temas importantes en salud, pero el uso del tabaco es la principal causa de muerte evitable en el mundo y uno de cada dos fumadores morirá por enfermedades relacionadas con su consumo; por fortuna, reducir el uso del tabaco es factible y barato.

 

 

  • Los gobiernos “no se toman en serio el control del tabaco”, pues son demasiado dependientes de los ingresos generados por los impuestos al mismo

Aunque, finalmente, el consumo de tabaco descienda tanto que reduzca los ingresos tributarios totales del tabaco, los gobiernos todavía estarían en una situación beneficiosa, porque los impuestos del tabaco no alcanzan, ni mucho menos, a pagar el daño causado por el consumo de tabaco, estimado en más US$200.000 millones cada año según el Banco Mundial.

De otra parte, es importante tener en cuenta que cada vez son más importantes y significativos los avances normativos y los compromisos internacionales como la firma del Convenio Marco contra el Tabaco y las normas nacionales sobre espacios libres de humo de tabaco, sin embargo, estas acciones a favor del no consumo de tabaco y sus derivados, presentan una gran dificultad representada en el poco conocimiento y empoderamiento de las reglas por parte de la ciudadanía.

Es justamente en este punto donde las entidades responsables en los ámbitos nacional, regional y local deben asumir su papel de liderazgo en la divulgación creativa de las normas, pues no es suficiente impulsarlas, sino que es imprescindible comunicarlas dentro de escenarios pedagógicos adecuados.

  • “Tenemos que afrontar otros problemas de drogas”

En el ámbito mundial, el tabaco provoca una mortalidad mucho mayor que la que se atribuye al uso del alcohol y las drogas ilegales en conjunto. En el año 2000, el tabaco mató a casi 5 millones de personas en el mundo, el alcohol mató cerca de 2 millones, y las drogas ilegales causaron aproximadamente 200.000 muertes. Es de resaltar que el tabaco suele convertirse en la puerta de entrada de los jóvenes a otras drogas adictivas.

 

  • “La solución real para reducir el uso del tabaco es educar a nuestros hijos”

Sí, pero ¿dónde aprenden los niños?, los niños aprenden en el colegio que fumar es perjudicial, pero al salir de allí, pueden ver publicidad engañosa sobre el tabaco, se encuentran con venta de cigarrillos en las esquinas, incluso visitan otros hogares donde está permitido fumar y a sitios públicos donde no se respeta la ley. De esta forma, el mensaje dado en el aula de clase se pierde. Está demostrado que la educación escolar por sí sola no reduce el uso del tabaco. La educación escolar es efectiva dentro de una estrategia de educación y divulgación más amplia que llegue a todos los contextos sociales de manera masiva a través de todos los medios disponibles.

Los jóvenes son el blanco principal de las tabacaleras. Saben ellos que si el consumo se inicia a edades tempranas es más fácil desarrollar una adicción y garantizar más años de consumo y lucro.

  • “No se ha demostrado una relación causal entre respirar aire contaminado por humo de tabaco de los demás y el desarrollo de enfermedades”

Todas las organizaciones médicas y científicas que gozan de credibilidad en el mundo han demostrado que respirar aire contaminado por el humo de tabaco de los fumadores, causa graves enfermedades y muerte a los no fumadores. Además, la exposición al humo provoca diversas enfermedades en los niños, entre ellas, neumonía, bronquitis, asma e infecciones de oído. Los únicos grupos que aún niegan esto son la industria tabacalera y sus equipos corporativos.

 

  • “Hay fuentes más importantes de contaminación ambiental”

Muchas sustancias contaminan el aire. Debemos trabajar para eliminar todos los riesgos para la salud, el humo de tabaco debe ser reconocido como uno de esos riesgos. Junto a los humos derivados de la quema de combustibles, leña y carbón para cocinar alimentos y para las calefacciones, el humo de tabaco es una de las mayores causas de contaminación en los ambientes cerrados y es la forma de contaminación de más fácil solución. Sólo basta con eliminar el uso de tabaco dentro de los lugares cerrados.

La concentración de monóxido de carbono en el aire que respira una persona que fuma es entre treinta y cincuenta veces superior a la de una persona que no fuma y vive en una ciudad sometida a altos niveles de contaminación atmosférica.

  • “Las áreas compartidas para fumadores y no fumadores solucionan el problema”

Esto es como tener dentro de una piscina una zona donde se permite orinar y otra donde no ¿tú entrarías? Si el aire se comparte, la contaminación por el humo de tabaco también. Fumar en el área de fumadores causa enfermedad en las áreas de no fumadores. Por esa razón las normas son claras en prohibir la existencia de las áreas para fumadores y exigir ambientes cien por ciento libres de humo de cigarrillo. El conocimiento y la apropiación de las normas por parte de la ciudadanía garantizan su aplicación; se trata, por tanto, de cumplir las leyes, motivar a otros para que las cumplan y denunciar a quienes no las acatan.

 

  • “La exposición al humo de tabaco de los demás es sólo un tema de mala ventilación”

Una mejor ventilación puede reducir el olor a humo, pero no elimina los contaminantes químicos peligrosos. Para eliminar esos contaminantes en una oficina de tipo medio, se necesitarían tantos cambios de aire que se generaría un huracán. De hecho, se necesitaría de la fuerza de un huracán para lograr retirar las partículas de humo de tercera mano adheridas a las superficies.

Además ¿por qué forzar a las empresas a invertir en costosos equipos de ventilación cuando se puede simplemente eliminar la fuente de contaminación?; la medida más barata, más efectiva y sensata es eliminar el uso del tabaco en los lugares cerrados, además porque es una obligación legal.

  • “Los ambientes libres de humo perjudican a los negocios, especialmente a los bares, a los restaurantes y a la industria turística”

Todo lo contrario, los lugares de trabajo libres de humo tienen costos menores de mantenimiento y de seguros (de salud y de incendio, por ejemplo). Sus trabajadores son más productivos. Los fumadores y los no fumadores expuestos al humo de tabaco enferman más frecuentemente que los no fumadores no expuestos al humo de este; además, los ambientes libres de humo ayudan a los fumadores a dejar de fumar.

El efecto de la prohibición de fumar en bares y restaurantes ha sido estudiado en cientos de comunidades; los registros de ventas muestran que estas se aumentan o se mantienen igual en los bares y restaurantes libres de humo, en comparación con aquellos lugares donde todavía se permite fumar. Estudios que muestran otra realidad generalmente son financiados por la industria tabacalera y se basan en predicciones de los propietarios más que en los datos de ventas.

 

  • “La restricción de fumar vulnera los derechos de los fumadores”

Los fumadores no tienen derecho a dañar a otros con su humo. Los ambientes libres de humo no violan el derecho a fumar, sino que protegen a los mismos fumadores, a las niñas y niños, a personas vulnerables y a los no fumadores. 

La restricción no prohíbe el derecho a fumar, lo que hace es regular y normar los sitios donde está prohibido. Adicionalmente, los espacios libres de humo protegen también a los fumadores, para quienes a pesar de fumar resulta beneficioso respirar en otros momentos aire sin químicos dañinos para el cuerpo; fumadores y no fumadores son protegidos por medidas que garantizan espacios libres de humo de tabaco y velan por la salud como un derecho de todos que debe ser garantizado.

  • “Los impuestos del tabaco cubren ampliamente los costos del uso del tabaco”

Los impuestos sobre el tabaco no llegan ni de cerca a pagar el daño en años de vida perdidos de fumadores activos y pasivos y en los costos del sistema de salud. En Colombia se gasta cinco veces más de lo percibido por impuestos en tratar a los enfermos que ocasiona el tabaco. Pero incluso si lo hicieran, los impuestos no le compran a la industria tabacalera el derecho a causar un daño equivalente a lo recaudado en impuestos. 

Es importante también considerar que tener impuestos y costos bajos es una estrategia de las tabacaleras para vender más. En los países en los que se elevan el costo y los impuestos se protege a la población más pobre y joven de iniciarse en el consumo y mantenerse en la adicción, y los resultados se evidencian en cifras concretas de reducción de carga de enfermedad asociada al consumo.

Bibliografía:

Santacruz JC, Blandón LJ, (2020). El cuidado como estilo de vida para corazones responsables. Bogotá, Colombia: Editorial Fundación Colombiana del Corazón.
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